Las nubes agonizan.
Vientos y luces rodeando nuestros rostros, nuestras vidas.
Un silencio, y todo volvió a ser duda.
Pero algo latía, muy en el fondo del centro de todas las cosas.
Frío de incertidumbre. Desconcierto.
Ansia del vivo que no sabe lo que sigue.
Se nos acabaron los parlmentos...
vivimos bajo el yugo de la niebla perpetua
renegados e inermes,
morir de pie nunca supo tan bien.
Ahora llegó.
Respira profundo,
que la última nube casi ha terminado de evaporarse...
SONRÍE
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